UN CUENTO DE HADAS (Aviso:es largo)   18 comments

Este cuento como todas las cosas en la vida, tiene su historia pero como considero que a veces es preciso vaciar el desván de la memoria para poder sacarle brillo al corazón, le quito un poco el polvo ahora para exponerlo donde lo vean las visitas y dejando claro que tiene la misma vigencia hoy que el día que lo escribí, hace unos meses.
-k.-
Esta historia ocurrió no hace mucho en un mundo en el que ya no se escribían cuentos, un reino en el que ya no quedaban princesas de rubias trenzas, ni príncipes azules. Es decir, estaban allí pero no lo sabían, nadie creía ya en ellos, ni siquiera los mismos príncipes. No había fantasía, y los príncipes y princesas vivían en sus castillos sin saber de la magia ni de las hadas y sin comprender que unos y otras existían aún.
En este caso, la protagonista no sólo desconocía su calidad de princesa sino que ni siquiera creía que fuesen otra cosa que historias antiguas, producto de la imaginación. Y lo que es peor, tampoco cría en la existencia de los príncipes, ni en los sapos, que quieras que no, siempre ofrezcan posibilidades.
Nuestra princesa se llamaba…no, no vamos a ponerle nombre. De hecho era una de las muchas princesas que aún no habían aprendido que lo eran. Como tú misma.
Bien, pues como decía, la princesa vivía en un castillo muy alto, en la parte más alta de la torre más alta y dentro de esa torre tan alta, estaban sus habitaciones. Arriba, aislada…nunca salía del castillo. No, no…la princesa no estaba prisionera. No existía ningún mago malvado que la mantuviese atada al lugar con un hechizo, no habían dragones vigilando su puerta ni tenía un padre severo que la hubiese prometido a algún horrible Rey de otro país lejano, no había nada de eso, pero el caso era que la princesa no podía salir de la torre. En realidad ella sabía que podría salir, que tenía libertad para hacerlo, pero cada vez que lo intentaba, en el preciso instante en que ponía el pie fuera del castillo, daba media vuelta y regresaba al interior. No sabemos si tenía miedo de lo que había más allá o si es que creía que no necesitaba más de lo que tenía, si quizá estaba resignada a la altura de su torre o si simplemente la curiosidad no era lo suficientemente fuerte. El caso es que se acercaba a la puerta, miraba al exterior y con un leve suspiro, sin agitación, regresaba a sus habitaciones muy despacio.
El caso es que así pasó el tiempo, mucho tiempo. ¿Y sabéis? Al contrario que otras princesas de los cuentos, ella nunca, jamás suspiraba por su príncipe azul, por que estaba convencida de que no existían y si llegasen a existir ¿cómo se habrían fijado en ella que se consideraba una mujer vulgar, anodina? Ella no esperaba nada nunca, o a lo mejor no sabía que lo esperaba.
Pero lo que tampoco sabía es que sí había otros países, otros lugares en los que sí existía la magia, en concreto un lejano reino donde los príncipes eran dulces, temerosos y tímidos y no se atrevían a acercarse a las torres donde vivían las princesas. Tampoco eran felices por que sabían que las princesas sólo viven en lugares altísimos, demasiado altos para ellos y creían que era imposible llegar hasta ellas. En el fondo tenían tanto miedo como las princesas, y ese miedo los ataba a ellas arriba, en sus almenas y a ellos a la tierra, bajo el peso de sus armaduras, junto a sus caballos, siempre de un lugar a otro.
Pero sucedió lo que tenía que suceder y mira por donde, un día la princesa bajó de la torre como hacía otras veces, se acercó a mirar el mundo exterior desde la puerta del castillo, con la misma precaución, con la misma indecisión de siempre y justo ese día uno de los príncipes del reino que hemos dicho estaba descansando cerca de la plaza del pueblo, sin su armadura pues el calor era insoportable. La entrada al castillo era un hervidero de gente que entraba y salía, todos hablaban y se movían de acá para allá pero él la vio, y ella le vio a él.
La princesa que no sabía que lo era, no pensó en ningún momento que aquél joven de mirada dulce pudiese ser un príncipe, ¡todo el mundo sabía que eran fantasía!
El príncipe que pensaba que las princesas eran inaccesibles en sus torres no imaginó que pudiese estar contemplando a una allí, tan cerca.
Y sin saberlo, iniciaron el camino, cada uno dio un paso, pero… ¡ay! Él no podía dejar de lado su armadura, su escudo, su caballo. Y ella no se atrevía a alejarse más del castillo, así que los dos retrocedieron y se fueron alejando uno del otro, la princesa dando la espalda a la concurrida plaza y el príncipe siguiéndola con la mirada hasta que la vio asomarse a una ventana y comprobó que vivía en una torre. Y si vivía en una alta torre de un castillo es que era una princesa. De hecho ¡cómo pudo ser tan estúpido! No podía ser otra cosa que una princesa, aquellos ojos, aquel pelo…pero le confundió su aspecto asustadizo, su mirada clavada en el suelo, su timidez. En su reino las princesas no hacían esas cosas, en su reino las princesas eran altivas, las princesas sabían que eran princesas y se comportaban como tales…ella no. Y ahora temía haberla perdido.
Cada día, el príncipe que no se podía deshacer del peso de su armadura y del recuerdo de las guerras vividas se acercaba un poquito más a la torre del castillo, y también cada día, la princesa que aún no sabía que lo era conseguía levantar la mirada con confianza y alejarse unos pasos de la entrada. Todo era muy difícil aún.
Ella no sabía como podría ayudar al joven a sostener el peso de aquella enorme armadura, el peso de sus recuerdos y de sus armas para que pudiese avanzar un poco más y además veía que se parecía demasiado a las leyendas que contaban, a los príncipes de los que hablaban las viejas. ¿Y si realmente tenía sangre real? ¿Y si era el príncipe que todas las princesas esperan? ¿Qué haría ella, una joven tan vulgar?
El príncipe, por su parte, tenía que luchar con el miedo a las alturas y con la desconfianza de la princesa. ¿Cómo llegaría a convencerla de su calidad? ¿Cómo le haría ver que era algo en lo que ni siquiera creía?
Pero esto no deja de ser un cuento de hadas, y los cuentos siempre acaban bien, así que os contaré que pasó después. En este tipo de historias siempre suele ser imprescindible la intervención de un hada madrina, la concesión de unos deseos o la llegada de unos enanitos del bosque, pero en este caso sólo fue precisa una mirada.
Ocurrió cuando, de nuevo, el príncipe dejó en el suelo su carga y la princesa se atrevió a salir del castillo con la frente alta. Fue sólo un momento, se miraron y nada más. En ese preciso instante el príncipe supo que la princesa dejaría su torre, y la princesa supo que él tenía sangre real, que era de verdad un príncipe y que le amaba aunque fuese una vulgar joven, aunque no tuviese esperanzas de ser correspondida. Y cuando empezaba a bajar la cabeza para dar la vuelta y regresar al castillo, él volvió a mirarla de ése modo que sólo se entiende en los cuentos y le dijo la verdad: que ella también tenía sangre real, que los dos la tenían y sin añadir nada más, la besó. Y ya sabéis lo que pasa en estas historias, que la magia y el amor van de la mano. El caso es que ese beso causó una curiosa reacción en la princesa, fue como si despertase de un hechizo, por que en aquel momento y sólo por que él lo afirmaba, ella se supo princesa. Y el príncipe, al verse correspondido, se sintió ligero, como si su armadura se desmantelase pieza a pieza, como si los recuerdos de la guerra se evaporasen de su memoria, como si ella borrase todo los sufrimientos. Y se amaron. A partir de ese momento las cosas fueron como deben ser en los cuentos: pasearon cogidos de la mano por los jardines del castillo, recorrieron los bosques, subieron a las almenas y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
Pensándolo bien, si esto fuese un cuento medieval, debería acabar con un trovador recitando unos versos y tañendo algún instrumento pero creo que ya se ha utilizado demasiada magia en esta historia como para andar conjurando cantadores de romances así que elegiré yo misma unos versos para aderezar el cuento. Supongo que la princesa habría escrito algo así al darse cuenta de que sólo se supo princesa cuando el príncipe le vio como tal, cuando el príncipe la amó como princesa y la hizo sentir una princesa.
El poema se llama Muerte en el olvido y el trovador sería Angel González, dice así:

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita…

Publicado 10 agosto, 2006 por Kitiara en Te cuento...

18 Respuestas a “UN CUENTO DE HADAS (Aviso:es largo)

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  1. HAY UNA PALABRA QUE ME INTERESA ESPECIALMENTE EN LA HISTORIA: MIEDO
     
    LA MIRADA TRANSMITE EL AMOR
    EL AMOR DESTRUYE EL MIEDO
     
    ¿SERÁ ASÍ?
     
    Juan

  2. Es exactamente así y tú lo sabes, Juan :)
    De hecho, ése y no otro era el mensaje.
    Beso.
    -k.-

  3. Buenas noches ; Aprovechar mi visita para saludarte, decirte que disfruté de la lectura de tus escritos ,cuando la brisa mueve la pluma en nuestras manos, siempre dejamos algo de nosotros en ellos que nos delatan, que procurare encontrarme con el  Johnny Guitar que de tu narrativa puedo deducir, y procurar que mi carne viva no termine habitando en un hombre oscuro, torpe, y malo. Besos Alexis

  4. ¿Así que la belleza está en la mirada del que mira?
    Por algo será, Kit, por algo será…

  5. muchas gracias kitufina!!! Gracias por tu coment y por este cuento…me ha encantado la narración y el mensaje!!ainsssssssss…que contento estoy de haberte encontrado!!! muchas gracias wapisima.

  6. bla bla graxx

  7. bueno pues la berdad ami si me gusto el cuento me latio muxxo y pues menhuviera encantado con quien se qdo el prisipe evans y yo q la prsesa me lo hubiera qdado9 o comido a besos y si no s puede mejor a otros niños orales seria la señora de la vida i , i si taampoco s puede mejor q se ballan a la verga pior todas las cosas q me han hecho, por ejemplo 1 amiga se enamoro de mi novio y como mi amiga le dio su cuerpo y pues ovio mi novio acepto por q todas se preguntan por q los hombres les importan a las niñas BUENO ESA FUE BMI VIDA DE ANTES DE Q PASARA TODO ESTE OCURRENTE Y YO TENGO 11 AÑOS

  8. la NetA dEbEn d cer maS LargOzZ okkkkkkkkkkkkkkk!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Zta Zzuper ChidOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

  9. gracias por decidir compartir tu historia… gracias profundamente

  10. A ti, por acercarte a leerla.
    Un saludo y bienvenido/a

  11. q feo el cuento…!!!!!!! :(

  12. ..solo distancia..solo..entre la realidad y el mas hermoso sueño..al menos para intentarlo

  13. me justo

  14. estan b8uemo hooooooooooooooooooooo

  15. claro esta bonito el cuento

  16. es muy largo no lo puedo creer quien me puede ayudar por favor :3

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